miércoles 22 de febrero de 2012

Alumno libre, alumno autónomo


Aprobado, desaprobado o ausente, eran las tres condiciones que con voz ondulante supo extraer la comandada de los estatutos para dar cuenta de las categorías en las que puede recaer un alumno luego de dar un examen.-Aclaro que esta fue la primera vez, que antes de dar un examen se me leen disposiciones, quizás fue una especie de grito por reforzar lo instituido/ “lo normal” no lo sé –


El aula estaba llena de suspenso, y parecía que por alguna extraña razón  estaba pudiendo caminar más derecho que nunca. Derecho a enseñar, derecho aprender y derecho a reconocernos como iguales en la diferencia. Cuan Chance Gardener, inmejorable personaje de Peter Sellers1, luego de haber sido acusado de loco, inmoral, anormal, etc. “ya estaba ahí,” de nuevo entre los pasillos de la  universidad pública con el susurro ajeno por detrás y con la esperanza que da la tarea filosófica por delante.


Historia de la Educación Argentina era la excusa que había –repentinamente, y de forma autoritaria, como era de esperar- aparecido como el obstáculo que posibilitaba el rencuentro, casi como una irrisoria paradoja en la que se da a entender que para hacer historia hay que saber de historia; casi como un reencuentro entre la práctica y la teoría.


La comandada que tiempo atrás me había ayudado con la tesis de grado en la que proponía a una persona con discapacidad motora como profesor de educación física fue la primera en saludarme, y en presentarse como autoridad ya que ahora además ocupa un cargo jerárquico (en el departamento de humanidades). Mientras que, mediáticamente esboza estar a favor de la convención y en contra de todas las formas de discriminación.


Para mi sorpresa y como si fuera poco luego de haberme apoltronado en el inaccesible pupitre apareció una vez más el testigo, para quienes no lo conocen el testigo es un sujeto coordinativo que dice diferenciarse de mí por sus movimientos, por su condición de normal, y por que el funcionamiento de sus órganos va en silencio, -no hace ruido al andar-. En un alo de su inagotable hipocresía me saludó y se quedo ahí, con intenciones de ver como se desarrollaban los eventos, y así cumplir su función.



El alumno que está en condición de libre debe  aprobar un escrito luego un oral, y entregar una serie de trabajos prácticos. En tu caso, como es una situación particular –dijo la que tenia la voz más autorizada- por ahora te tomamos el examen y luego vemos. Claro está estaban al tanto de que hace menos de 72 horas, y por vía judicial se me había informado que iba a tener la posibilidad de rendir.  (Esta materia en este horario y sin chistar)

Mis intercambios con Tedesco no alcanzaron, y las carnavalescas noches de insomnio tampoco, demasiadas preguntas que no sabía. Pero había una sobre la que si tenía alguna noción, esa pregunta hablaba de la reforma universitaria de 1918


Expresiones como:


El Cogobierno estudiantil, Autonomía universitaria, Docencia  libre, Libertad de cátedra, Concursos con jurados con participación estudiantil, Investigación como función de la universidad, Extensión universitaria y compromiso con la sociedad. Acudieron a mi  llamado casi como para provocarme una vez más, y llevarme  a pensar sobre el ser autónomo.

Dice Adorno2 que el ser autónomo es darse su propia ley pero que no se puede ser autónomo si no se tiene la posibilidad de elegir. Dice también que educarse es en alguna forma superarse a sí mismo, liberarse y por ende emanciparse.

 A pesar de los años aún no tengo claro –quizás porque no estudié-, si la reforma se llevo a cabo, o es solo una vía de expresión


¿Cómo puede enseñar emancipación alguien que no está emancipado? Fácil… intentándolo… ¿Cómo puede enseñar a moverse alguien que no se mueve? Fácil… intentándolo.


Estoy seguro de que el intento es  un síntoma de autonomía pero como todo síntoma debe ser atendido y comprendido   para “dar libre” sin importar días y horarios.


Por mi parte, ya en el campo, y ahora con métodos y materiales adecuados espero otra vuelta para continuar buscando la igualdad entre iguales.



EN

Referencias


sábado 26 de noviembre de 2011

Talento de pantalla



La foto muestra una pantalla con un montón de ceros y unos (bits)
y en centro se lee "virus desconocido"


Buenas tardes a todos/as antes de comenzar me gustaría aclarar que nada de lo que diga  en los próximos 15 a 20 carece de ideología, seguro hay otra forma de ver las cosas, pero elijo la que voy a contarles porque  creo  profundamente que hay algo en el aprendizaje que es como las buenas películas,  esas que tienen un final abierto y que nos invitan a pensar después de los títulos y agradecimientos.

Intentaré que pensemos y nos incomodemos juntos (porque pensar en sí, es incomodarse, correrse o moverse de un lugar) acerca del tratamiento que dan los medios al deporte adaptado, su entorno, y sus protagonistas.

Como seguramente muchos de ustedes, antes de encontrar un quehacer,  un espacio donde desarrollarme, paseé por varios lugares incluido una frustrada carrera como analista de sistemas. Poco de este paseo parece haber quedado en mí pero, por alguna extraña razón aún no puedo olvidarme del  -posiblemente mal aprendido- concepto de bit de paridad    .

Un bit de paridad viene a ser algo a  así como, un mecanismo por el cual se chequea que la información que se envió sea la misma que se recibe. Es decir, una especie de servicio de comunicación  que solo revisa que el paquete que nos entreguen en la puerta de casa sea realmente el que decidieron enviarnos,  evitando la pregunta por el contenido, y revisando solo la forma.

Creo que mas allá de los cables, los electrones y sus intenciones hay algo en todo proceso de comunicación que es como los bit de paridad y merece que tratemos         de preguntarnos -aunque  sea de forma muy elemental-   ¿qué realmente vemos de aquello que quieren mostrarnos?, para entonces poder dar señal que hemos comprendido el mensaje, que lo aceptamos, rechazamos o nos es indiferente.

Si pensamos en los medios y su relación con la temática de discapacidad, considero que hay al menos tres tipos de vínculos posibles  a los que llamaré  El Mendigo, El Herrero y el Héroe.

El mendigo como bien se imaginan es el vínculo “mas pobre” entre discapacidad y el medio. En esta relación la lágrima es vedette, y aquello que falta se vuelve el eje central del mensaje dando  color a la  pantalla, aunque el color siempre sea el mismo…  El herrero modestamente creo todavía es una figura en construcción mediática  y quizás por eso, la entienda como la mas esperanzadora. En esta relación, se ve trabajo, se ve dignidad,  y lo ausente es a la vez, lo que falta, porque en esta pantalla sobran colores.  Por ultimo la figura del héroe es quizás la que más comúnmente aplican los medios al deporte en general, y por ende al deporte adaptado. Este vínculo es el del campeón de aquél que ha superado todos los obstáculos para subirse al podio, y también,  es en parte fruto del trabajo de un herrero. Pero a diferencia de este último, el héroe se interesa por el rendimiento,  por ser el mejor y se vuelve  a si mismo un bien comunitario. Para él, lo importante es competir (y sobre todo ganar), y no compartir. Mientras que, para el herrero no hay podio,  y “hacer lo mejor” es lo  que se vuelve parte de una misma cosa, de un mismo bien comunitario.    

Es en la dinámica de la pantalla -entendida como la máxima expresión de los medios- donde el mendigo, el herrero y el héroe  parecen convivir sin importar  sus diferencias esperando provocar algún efecto en el espectador, y confirmar que a pesar de la  mirada, mas allá de lo blanco del ojo pasan cosas…

“(…) Jenkins (2007) llama el “wow effect”,  al efecto de la cultura mediática que busca sobre todo el impacto emocional y la identificación personal con los personajes de la pantalla, antes que a un tipo de aprendizaje reflexivo y racional como el que busca promover la escuela. Estas imágenes o historias impactantes parecen generar un encantamiento que se sobreimprime al contenido. Forman parte, también, del régimen espectacularizado de participación en lo público. (…)” [1]

El efecto wow  y la  sensibilización mediática son parte de una misma cosa, que busca provocar un mismo impacto,  quitar la posibilidad de movernos.  Para transformar aquello que nos hace sensibles, que nos hace humanos en solo un pasatiempo,  en una parte de nuestra rutina diaria. Posiblemente esto en alguna forma justifique el éxito de la novela de las cuatro, no lo sé. De lo que si estoy seguro, es que si me emociono tengo que hacer algo con eso, algo que valla más lejos que la pantalla, transformar la emoción de la novela que va de cuatro a cinco en una acción concreta de cinco a seis.

El mundo mediático adquiere una gran importancia para la visibilización del colectivo de personas con discapacidad, primero porque vivimos en una sociedad donde el que no sale en los medios no existe, y después porque para salir de una situación de discriminación -situación que se liga frecuentemente a las personas con discapacidad-  se necesita la complicidad social, pero la sociedad no se hace cómplice de lo que no conoce y ahí es donde los medios de comunicación pueden jugar el importante papel de acercar la discapacidad a la sociedad y viceversa” [2]

Si miramos hacia el deporte sin importar como lo clasifiquemos (Recreativo, competitivo, etc.) valdría preguntarnos si no es el mismo medio el que clasifica  el deporte mas allá de las federaciones, competiciones,  y reglamentos. Los medios  a su manera le dan una impronta propia a lo que se esta comunicando y esta marca aunque no se transmite como rendimiento tiene un efecto preponderante sobre él.

 “No te rindas” parece decir el medio cuando presenta al héroe, “ríndete” cuando presenta al mendigo y se queda sin palabras cuanto intenta mostrar al herrero porque como dije este no sabe de rendimientos.

Una nota sobre ciclismo adaptado [3]  que se titula “sin barreras” dice: (…) Sucedió en Italia, durante el mes de marzo de 2011. El ciclista argentino X se consagró campeón mundial en la categoría pista y trajo además la medalla de bronce en persecución. La emoción fue doble: al logro deportivo, hay que sumar la proeza de que X, oriundo de Entre Ríos, tiene parálisis cerebral por un virus que lo afectó de niño, el cual le produjo un problema motriz en las manos, dificultades en el habla e hipoacusia. Su hazaña en Italia es sólo un ejemplo del potencial que tiene el deporte adaptado (…)” 
 

La misma nota hace referencia  a una expresión acreditada al presidente del Comité Paralímpico Argentino (COPAR) quien refiere: “La práctica deportiva es muy importante para la vida. Es una herramienta útil para lograr la integración social y produce mejoras tanto psíquicas como físicas.”  Sinceramente, creo que estas expresiones dan cuenta con brutal claridad que el paradigma medico, el cual considera a las personas con discapacidad como enfermas se ha enquistado en el deporte bajo el apaño siniestro del rendimiento.

El paradigma medico deficitario es el lugar donde el individuo esta en lucha contra el mundo  -para  integrarse- y donde la categoría del número uno, del superman vale para todos. Desde este lugar, es más importante como bajar los 50’’ en los 100 metros libres que como hacemos para que todos los pibes practiquen natación.

La política de producir supermanes, es nefasta para todos  y extrae su capital de la miseria o de quienes utilizan su tiempo libre para practicar deporte,  esta es la mejor manera de destruir la noción social del deporte, y es el resultado de políticas neoliberales. El culto del número uno encuentra quizás la mas fiel expresión comunicativa de sus ideales  en  “La marcha del deporte”  emblema que puede aún ser referido en varias prácticas deportivas…. y en alguno de sus representantes….
                              
Marcha del deporte[4]

En un marco de azul celestial
y al rayo solar
va la juventud.
En el pecho un soberbio ideal
y un ansia sin par
de goce y salud.
Una insignia en el corazón
un emblema como ilusión
y en el alma un deseo
de honor y de gloria
que vibra y es siempre emoción.

Luchar, en justa varonil.
Luchar con ansia juvenil.
Y para la raza
conseguir el ejemplar
del porvenir.
Luchar, luchar para triunfar,
luchar y nunca desmayar.
Alentando siempre
la esperanza de imponer
la divisa "Vencer y vencer".

Caballeros del juego hay que ser,
al campo a salir
con fe y con valor.
Adversarios que van a ofrecer
en brega gentil
ejemplo y vigor.
La confianza y la inspiración
del amor a una institución
han de darnos aliento
y hacer que el esfuerzo
corone de gloria un campeón.


Haciendo  uso de las reflexiones que me regaló un colega [5]  digo “Luchar, en justa varonil”. “Luchar con ansia juvenil” ¿a dónde quedan las mujeres, la tercera edad?
  Y para la raza conseguir el ejemplar del porvenir”  y entonces digo yo, al que no se ajusta a la raza le adaptamos el porvenir, y lo invitamos a la miseria.

Alejándonos ahora -si fuera posible- un poco de la palabra rendimiento y sus derivados me propongo pensar simplemente en el juego. Entre las invitaciones que uno puede recibir, creo que pocas son tan interesantes como la que dice vamos a jugar…

El barrio, el fondo de la  casa, o el patio de la escuela posiblemente sean escenarios comunes de juego y  seguro son escenario de derechos. El derecho a jugar, está en casa está en el barrio y está en el patio de la escuela y como tál debe ser respetado y reconocido.

Quienes me escuchan seguido saben que vengo sosteniendo que uno de los primeros lugares donde se vulneran los derechos de las personas con discapacidad es en el patio de la escuela. Aquí es donde el derecho a jugar frecuentemente se presenta como ausente, porque hay carencia en la formación docente, porque hay falta de recursos y  entonces la carencia en la formación de unos se vuelve la imposibilidad y la deformación de los otros.

Para las personas con discapacidad  frecuentemente se achica el patio, no hay juego y también se achican los derechos. Si se tiene suerte, y hay juego en el patio,  hay un compartir común y el Estado cumple con su rol de garante, viene entonces la pregunta por el deporte.

El  vamos a jugar” se vuelve entonces un a que jugamos porque hay logar para todos, porque la máxima adaptación es una sola:”todos juegan”. Por supuesto sea cual fuere el juego que elijamos, hay roles y dinámicas que llevar adelante y en alguna forma es en base a estos roles y dinámicas que nos es posible afianzar una identidad.

El todos juegan es más que un hacer solidario, porque no es solo una adhesión circunstancial.  Es un hecho cooperativo que tiene un fin, el cual permite distinguirlo claramente de cualquier acto de extrema sensibilización y por ende diferenciarlo de la caridad. He aquí la importancia de jugar con otros y del juego cooperativo.

Retomando lo antedicho respecto de  los medios, y su vínculo con el deporte me  cuestiono ahora  si se intenta reflejar el juego, a la persona que juega, a ambas cosas o ninguna.  Seguro, esta es una respuesta que deben dar quienes trabajan en los medios.

Por lo pronto, según mi  modesto modo de ver,  el mundo está dejando de ser leído e interpretado como si fuera un libro, y está pasando hacer un mundo pantalla donde la imagen y la comunicación adquieren a diario mayor preponderancia. Por tal razón es cada vez más relevante que nos animemos a mirar el contenido del paquete más allá de los  bits de paridad,  y nos alejemos de la imparidad que nos propone el rendimiento, para que  la sensibilización a la que nos invita  la novela de las cuatro se vuelva un hecho concreto de cooperación.

Así como una imagen en movimiento nos permite descubrir la aventura de aquello que sucederá paso a paso, así como lo que vemos, escuchamos, o sentimos puede darnos la posibilidad de creer, preguntémonos por el sentido del mensaje y recordemos que es mejor trabajar para que todos lleguemos a la luna  que quedarse mirando los dedos que la señalan.

Parafraseando a Mc Luhan [6] si el medio es el mensaje yo me quito del medio y me voy a jugar, a encontrarme con el otro, porque es ahí donde me lleno de contenido y me olvido de las formas, porque es ahí donde la aldea global es también la comunidad.

Porque es ahí…. jugando, donde la igualdad es realmente de todos y se nos vuelve un derecho.




Emiliano  Naranjo
 Discurso pronunciado en  las 1ras Jornadas de Ciencias Sociales y Discapacidad, Universidad de Buenos Aires, 24 de noviembre de 2011 l Tema: Deporte adaptado: ¿Un recurso solidario, una muestra de heroísmo o un derecho? La mirada de los medios de comunicación, de investigadores y de los propios protagonistas





















[1]  Citado por Dussel,  I.  En: Capítulo preparado para el libro: Ciudadanos inesperados. Las relaciones entre educación y ciudadanía ayer y hoy, editado por Ariadna Rodríguez Acevedo y Paula López Caballero (México, El Colegio de México-DIE-CINVESTAV) 
[2] José Luis Fernández Iglesias, Periodista del programa,
Hoy por Hoy de la Cadena Ser (La expresión original “normalización” fue reemplazada por visibilizarían en este escrito)
[5] Ricardo Araguas ¿Cómo ‘aterrizan’ los discursos educativos y deportivos en los patios escolares?

sábado 12 de noviembre de 2011

Educación de mostrador






En el almacén del barrio “el mostrador” era todo un símbolo de intercambio, no faltaba la yapa, la cuenta corriente, y la conversación. En el almacén del barrio, las bicis no llevaban candado, había tiempo para pensar en el vecino, y para hacer por el vecino.

El mostrador era confiable, porque soportaba el peso de lo que el almacenero quería vender, porque guardaba los secretos, y porque incluso aguantaba el embate de algún pibe.
Pensar en mostrar, es exhibir,  contar, exponer una historia.  Mientras que, pensar en demostrar es en alguna forma, hacer de eso que se pretende mostrar un ejemplo, un modelo. 

Así, cuando alguien demuestra no solamente exhibe, sino que también, intenta instaurar una forma, un modo de comunicar, hacer de su mostrador el mas vendedor.
La educación demostrador se preocupa más por vender que por educar, y para ello se vale de un gran almacén, en el que  los vendedores son sinónimo de  vedetes de morondanga que se ocupan  más de salir en TV que de brindar un buen espectáculo.

En el almacén de la educación o en la academia, el mostrador se interpuesto como distancia entre los unos, y los otros, ya no se comparte, ahora se reparte, ya no se confía  ahora se desconfía, el almacén de la educación ya no soporta a nada ni a nadie.
Los vendedores de academia ahora venden crisis, calidad, inclusión, y la única cuenta corriente que conocen es la del banco.

Ya no se piensa en educar para emancipar, para liberar de una opresión, porque los académicos inventaron la autonomía. Pero este fue como la mayoría un invento robado, se lo robaron  al hombre, al tipo de la calle, al laburante que hace lo que quiere.
La academia se robó la autonomía de la calle  la encerró en cuatro paredes y con orgullo dice que la tiene presa. Yo soy autónoma, -tengo presa a la autonomía- hago lo que quiero cuando quiero aunque para sostenerme deba depender de los dineros y mandatos que me pase mi padre, el estado.

Pocos discursos hay tan siniestros en educación como aquel que sostiene no me toquen la autonomía porque es como violar a mi madre, y a una madre nadie la toca. Por suerte papá y mamá decidieron tocarse, y así  darme la oportunidad de vivir.
 Señores ustedes tocaron la autonomía antes que nadie, la violaron y la encerraron en su almacén. Y ahora pretenden con el hecho ya consumado,  intentar violar el derecho a emanciparme.

“Me encantó tu ponencia”   dijo el comprador a la vendedora sin ocultar demasiado su hipocresía. 

Como no quiero ser cómplice de este baile de caretas, no digo lo que hay que decir, no cómo lo que hay que comer, y no me quedo en el lugar que quieren que esté, los psicólogos de academia pretenden analizarme, estudiarme, comprenderme.

Dicen… claro, como le falta como no tiene, como no lo dejan se expresa así es violento, trata mal es soberbio, etc. Tienen razón  tengo sangre en las venas, me indigno, me pasan cosas, no creo en los mostradores de academia, intento acercarme, compartir y ver que pasa. No veo al otro como objeto de estudio.

Así como evaluamos las leyes y podemos  modificarlas para ver si nos dan  derechos, garantías, y  saber si nos sirven como herramienta de justicia. Evaluemos que la autonomía sea realmente autonomía, liberémosla de su condena y devolvámosla a la calle. Y en todo caso si los almaceneros académicos quieren autonomía que la vayan a buscar a la calle, porque ese es el verdadero lugar público, el lugar de todos

E.N